
Piscinas y más piscinas llenas de consecuencias invernales que consiguen que lleguen a junio con un aspecto triste y sucio. Tal y como algunos de nosotros que quedamos medio atrofiados por el frió y la poca luz que ha reinado entre nosotros los últimos meses, que la niebla nos llenó en su momento de una tristeza tan extraña que a veces llegaba a ser hasta agradable.Y, aunque cada momento tenga lo suyo, es ahora cuando el calor adquiere el primer papel, haciendo brillar el agua de piscinas y océanos que harán soñar a miles de niños y logrando también que miles de miradas adquieran esa luz tan especial que provoca sonrisas tontas.
Fotografía: La piscina de la torre, después de un duro invierno, Lleida. Junio 2009.
Marta Sesé Fuentes











